Bobby Greyfriars, el perro más famoso de Escocia y un ejemplo de fidelidad

Bobby Greyfriars, el perro más famoso de Escocia y un ejemplo de fidelidad

Todo el que haya visitado Edimburgo se habrá acercado a tocar la nariz -ya desgastada- de Bobby, el perro más famoso de Escocia y un ejemplo de la gran fidelidad de los perros con sus dueños. Bobby se ha convertido en un icono de la ciudad porque su historia deja patente que la amistad entre perros y humanos no tiene límites. 

 La historia de Bobby y de su dueño

John Gray emigró a Edimburgo a mediados del siglo XIX y empezó a trabajar como vigilante nocturno por las calles de la ciudad. A su llegada a Edimburgo adoptó a Bobby, un Sky terrier que se convirtió en su amigo inseparable. Mientras trabajaba, Bobby le acompaña en su tarea por las calles, le seguía allá donde fuera y descansaba con él en la cafetería “Greyfriars Place”. Estaba acostumbrado a estar con John, a vivir pegado a su mejor amigo, y a hacer con él todas las rondas nocturnas. 

Sin embargo, unos dos años más tarde, John Gray murió de tuberculosis y fue enterrado en el cementario Greyfriars, en la parte antigua de la ciudad. A partir de ese momento, Bobby se negó a abandonar ese lugar y estuvo al lado de la tumba de su dueño durante los siguientes 14 años. 

Los ciudadanos lo adoptaron como la mascota de Edimburgo

Los escoces pensaron que tarde o temprano Bobby se cansaría de acompañar la tumba de su dueño, especialmente durante los duros inviernos de Escocia. Sin embargo, nunca dejó de ir y recibió el cariño y el cuidado de los ciudadanos. que le alimentaban y le visitaban. Incluso el cementerio construyó un refugio para que pudiera cobijarse.  

Tal fue el cariño que despertó en la ciudad, que ante una nueva ley que obligaba a registrar a los perros y a pagar una licencia por ellos, el alcalde de la ciudad decidió pagar su licencia para evitar que fuera sacrificado y le hizo un collar con una placa de bronce con su nombre y licencia. Aunque antes ya lo tenía, a partir de ahí, Bobby empezó a tener un nombre y a ser identificado como el perro de Edimburgo. 

Fallecimiento

Bobby murió con 16 años el 14 de enero de 1872 junto a la tumba de su dueño. No permitieron enterrarlo con a su amigo pero sus restos descansan junto a la puerta a escasos metros de él, y en la tumba de su dueño incluyeron una pequeña lápida como ejemplo de fidelidad.

Tras su muerte, se construyó una estatua frente al cementerio, que se ha convertido en un punto turístico dado que, según reza la leyenda, tocar su nariz da buena suerte. 

Esta historia nos recuerda el amor que sienten los animales hacia las personas y el vínculo tan grande que puede crearse entre ellos. Bobby esperó pacientemente a que su dueño regresara año tras año, con la esperanza de volver a verle y este hecho sirvió de ejemplo a muchos ciudadanos. Por este motivo, uno de nuestros collares, lleva su nombre porque la historia de Bobby Greyfriars merece ser recordada y Bobby es, sin duda, un perro petculiari.

 


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